Sabia que enamorarse tenia un precio y obviamente sus ingresos, no alcanzaban...
y cuando estuvieron frente a frente, pensó en una hipoteca...
no... mejor no...
y sin decir nada eligió seguir derrochando hoy que guardar para mañana.
Jamas volvió a ser feliz.
Tampoco ahora le alcanzaba.
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