-:me das? pregunte desde mis setenta centímetros de altura, con la chistosita voz que asoma por debajo de mi flequillo azabache.
-: es amargo, dijo la abuela Nelly, mientras el asombro se le escurrió en una mueca seria.
-:IGUAL.
y sujetando con ambas manos la oscura calabaza, empine la bombilla y tome.
recuerdo el sabor intenso, profundo. un sabor que se obstinaba a perdurar en el paladar y envolvía el estomago.
algo asi, se podria decir de mi primer mate amargo. un amargo que me convido la Balala, mucho antes de ser la Balala; en la cocina de la casa de Lomas, una tarde gris, acompañado de una porcion de bizcochuelo de nuez y cubierto de azucar, que a ella le sale como a nadie.
y ahi, el mate amargo como merienda, el amargo como recreo, un amargo en la noche. y lo amargo se me hizo al alma compañero...
aprendí a tomar-lo amargo. a ver la vida como un basto campo de cactus, en el que uno andaba, entre amargos y dulces, eligiendo amargos y buscando siempre el cactus sin espinas...
con unos amargos se curaba el vacío con sal se cerraban las heridas, con dolor y sufrimiento una crecía entre amargos...
EL QUE QUIERE CELESTE QUE LE CUESTE.
Y CON UN RICO AMARGO UNA SE RESIGNABA A SEGUIR TIRANDO.
tal ves tomo demasiados mates amargos, y entonces algo cambio, en el gusto, en la persepción, en la óptica...
ya pasaron mucho años desde el primer amargo, y muchos momentos de la vida me han encontrado con un amargo y resignada...
mucho crecí de mis dolores y amarguras, mucho se me amargo el alma; el vacio se saturo de tanto llanto amargo. no encentro nunca el cactus sin espinas y en cambio, traje hasta aquí muchas espinas en la piel enraizadas, las heridas a sal y vinagre cerradas.
pero por algo las cosas cambias, y como una nota marginal en la memoria, el sabor del bizcochuelo fascinante de nuez azucarado me susurro en el corazón y pensé porque cuesta el celeste. blanco y azul, simple, y yo decido cuan celeste! porque curar con sal si con azucara es igualmente efectivo y no duele? porque crecer con dolor, porque con amor es mas bello?
y si no hay verdad omnipresente? y si no elijo el llanto en la mascarada? y si ya no elijo mascaras?
cambio los cactus por mar, cielo y perfumes.
hoy, sigo tomando mate, mucho. es parte de mi vida desde aquella tarde en que mu abuela, tan sabia e inconsciente me enseño a elegir entre el dulzor de su alma y lo amargo del mundo,con un mate y su mágico bizcochuelo de nuez azucarado.
después de tanto amargo, me asomo al sol de la mañana con un rico mate dulce mágico me abrazo a las sonrisas, respiro profundo hasta el alma y elijo a cada momento, darme el permiso de ser feliz.
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