viernes, 14 de junio de 2013

El mundo

Recién había retornado al mundo humano. su viaje al presente, había sido confuso, aunque no tanto como para quitar de su alma, las razones de su destino.
Su boca pequeña portaba el silencio de los ángeles, dándole una cierta forma de "pico corazón" a la muequita de sus labios cerrados.
Malú Malen, era el "el sol de la noche", según lo había entendido Mamauk Inktu cuando vio el rostro de la niña recién nacida.
Nadie mas que Mamauk, identificaba a los recién llegados, y era ella, quien velaba por iniciarles y acompañarles en la experiencia humana y sus artes.
Bellsáfisla, es un rincón del planeta, donde los días y las noches transcurren como en el mundo entero, el sol y las estrellas visitan de modo regular el cielo y en el aire se respira una certeza de dudas amables que invitan a vivir. Llegar al valle no es fácil, pero esta ahí esperando a los caminantes como el cielo al sol.
Desde la pequeña cama en la que descansaba, miraba silenciosa la noche, a través de la ventana. Sus ojos pequeños se habían fijado en la luna creciente, y desde su silencio neonatal, le devolvió al cielo el gesto y sonrió como la luna.
"el mundo no parece tan triste como lo vi en alma" pensó Malú mientras sonreía.
La noche terminaría pronto y la niña parecía estar dispuesta a disfrutar su primer luna en el mundo hasta el final. Junto a su fascinación y sorpresa,  su madre , agotada del parto y feliz de la maravilla de vivir, contemplaba a la pequeña tarareando amor...
Esa noche, no había tiempo de finales, todo era nuevo, todo era amor, todo era tiempo, todo era el mundo para Malú Malen.

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