Tus besos
son como salir a volar por un campo de flores,
sintiendo el viento suave como una caricia en los labios...
Tus manos
a veces tibias, a veces diestras,
suaves murmullos de tul sobre la espalda,
un rayo de mil en la piel y en el alma...
Tu cuerpo suena melodioso en el aire que respira,
en la luz que lo toca, en el silencio que lo abriga,
tu cuerpo en armonía con el mio,
sinfonía...
Una melodía de caricias que sostienen la escala,
la desdibujan y la alteran,
según sea de noche o de mañana...
La razón encasilla las emociones entre palabras,
que mas allá de ser o no bonitas,
son vacías del abrazo que tanto dice y nada habla...
La razón
me invita a decir que elijo fijar mis ojos en tu mirada
y soñar en las praderas luminosas de tu alma;
la razón
me convida de dudas
y algunas respuestas estereotipadas que satisfacen la ansiedad de saberse segura;
la razón me atormenta
me pone de manifiesto
lo que el alma mía pinta en la poesía,
que se enrosca y se bifurca,
se cae para esconder la mano de quien la impulsa
y despega inevitable hacia el amor
que le brota como un manantial de luz y paz
en el que todo lo que la razón ha determinado,
pierde la razón determinada.
Todo lo que digo se funde en el segundo efímero
en que tus labios, acompañan suavemente
el aliento que roza con dulzura mi boca y besas mi alma...
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