no entregues tu corazón a la cautela y la asepsia.
no entregues tu alma a la certeza y la razón.
evita que caigan tus sueños en manos del orden;
porque entonces la soledad sera vació y no espacio,
la noche sera caos y depresion,
el dia sera fuga y desamor...
no te entregues
a la disponibilidad del reloj para vivir sin miedo, sin mi...
no te entregues nunca,
compañero,
al olvido fatal del orgullo y el rencor.
aun en la distancia,
aun en la ausencia,
sujetate fuerte a las risas de la luna y guarda siempre,
en el dobles de tu camisa, una estrella para acunarla.
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