Podría intentar llenar estos segundos con palabras, cuales quieran que me vengan a la mente y de seguro, todas ellas seria similares.
Probablemente le diría que siento en mis labios la tibieza húmeda de su boca, la áspera dulzura de su lengua dibujando mi sonrisa leve. Que sus manos son la ciencia de que descubre el profundo goce de mis pasiones, que su piel abriga el pecado y satisface el hambre del deseo, al calor de lo profano.
Diría en este momento, en el que late en cada milímetro de mi cuerpo, un pulso acelerado de eufórica búsqueda, un vibrar sublime de carne humana y libidos auricos; un viaje indefinido al cielo de los dioses, donde Baco y Moira, invitan a subirse a nubes de placeres, sin formas o limites, que solo eso basta a este cuerpo humano que poseo, que solo eso pide mi piel en este segundo, que todo fragmento de mi cuerpo, respira su piel ausente y delira ante el recuerdo de sus manos en las caricias...
Podría decir en cambio, miles de cosas bonitas, sobre la luz que destella en la miel de su mirada, esa mirada que me fascina mas que la luna llena o las danzas marinas, mas que el monte salvaje o la montaña imponente, mas que las nubes altas o el sol o las lluvias, esa mirada de plena alma que salta por sus balcones sin permiso, y se lleva los sueños de paseo por el mundo...
Podría tanto decir y sentir en este momento, y aun así nada de todo lo que diga puede remplazar la loca alegría que me brinda un segundo de su presencia, un instante de su sonrisa.
La vida que empuja el amor que explota reduciendo las distancias, es resumen suficiente de todo lo que pasa...
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